Las tormentas de montaña son un fenómeno habitual en los grandes macizos. Es frecuente que se desaten durante las tardes de verano, con fuerte aparato eléctrico y episodios de lluvas torrenciales. Además de impedir la actividad que habíamos previsto, pueden constituir un riesgo objetivo debido a la caída de rayos, crecida de ríos y arroyos, corte de caminos, rachas de viento y bajada de temperaturas...
Hay algunos relojes deportivos especialmente adaptados a las actividades de montaña, como los Suunto Core, que además de incorporar un altímetro y barómetro de precisión, incluyen una memoria que guarda los registros de la presión atmosférica y los compara con los precedentes para marcar la tendencia barométrica.
La presión es la clave
El funcionamiento de la alarma de tormentas se basa en la medición de un descenso brusco de la presión barométrica en un corto período de tiempo. Es una señal de tendencia a las bajas presiones, pero que no debemos tomar siempre como un indicador exacto de la inminencia de una tormenta. Por ejemplo, los Suunto Core están programados para avisar de una tormenta si registran un descenso de presión de 4 hPa (hectopascales) en menos de 3 horas. Normalmente estas alarmas nos conceden 1 hora antes de la llegada de la tormenta, si finalmente se produce, pero tampoco es una regla fija en la que basarnos. La tormenta puede evolucionar más rápido de lo previsto, incluso en casos de tormentas violentas se puede apreciar una repentina subida de la presión atmosférica.
Debemos tener en cuenta que nuestra altitud es otro factor que modifica el valor de la presión barométrica. Al comenzar la actividad, calibraremos el altímetro a partir de un valor de altitud fiable: un puerto, un refugio, una estación de tren... son lugares donde conocemos altura sobre el nivel del mar. Pero en cuanto comencemos a movernos sobre el terreno, el valor de altitud, y con el la presión, empezarán a variar aunque el tiempo sea totalmente estable. A mayor altura, menos aire sobre nuestras cabezas, y por tanto menor presión atmosférica.
Para ser totalmente fiable en movimiento, el reloj debería llevar un receptor GPS que compensara la diferencia de presión debida a nuestra altura. Sin embargo, la función de barómetro sí puede ser útil en actividades en las que podamos detenernos para que el reloj tenga tiempo de funcionar como un barómetro y registre los cambios de presión a una altura fija: en una parada para comer, o si acampamos en un recorrido de varios días.
Como de costumbre en montaña, nada puede sustituir finalmente a la experiencia y el buen criterio del excursionista. Los relojes con barómetro nos aportan una valiosa información sobre la marcha acerca del estado y tendencia del clima justo en nuestra posición, pero debemos combinar sus datos con otras medidas. Es importante consultar antes de salir el pronóstico del tiempo para la zona que recorreremos. Mejor cuanto más específico sea, ya que la meteorología en montaña se caracteriza por acusadas variaciones locales.
Durante la actividad, conviene estar atentos a las señales naturales que anticipan un cambio de tiempo: aproximación de nubes oscuras de gran desarrollo vertical (cumulonimbos), ráfagas repentinas de viento y descenso de temperatura tras un día de bochorno. Una buena forma de prevenir problemas es madrugar y ponerse pronto en marcha, para estar acabando la jornada antes de las cuatro de la tarde.
En Samot puedes adquirir los nuevos relojes deportivos Suunto Core con alarma de tormenta, como el Core Alu Brown o el Core Black Orange.



